lunes, enero 14, 2008

Hay dias...

Hay dias en que uno solo quisiera estar presente, mas ausente. Ausentarse en sus propios pensamientos, en su soledad, y acompañarse solo de si mismo. De olvidar que existe mundo, que hay personas que nos rodean, que existen terroristas y personas no gratas como el Presidente Bush, o tal vez cualquiera de esas personas que no forman parte del reino.

Hay dias, en que mirar por la ventana produce nostalgia, de las cosas que un dia se tuvo y que ya no forman mas parte de ti. Asi como el habito de escribir cosas profundas, y no solo las cosas de mi dia a dia, reflexiones que mas que reflexiones eran la expresion de las voces dentro de mi. O tal vez pensar que cuando estoy aqui me falta algo, muy adentro falta el aire de ese lugar donde todo empezo.

Tambien hay dias, en que sencillamente te despiertas, y te das cuenta de que has sido victima de la evolucion, que las cosas cambiaron y ni cuenta te diste, que esas cosas que ahora son diferentes tambien te hacen feliz.

Pero tambien hay dias, o momentos de ese dia, en que te gana el recuerdo, y te hacen falta cosas que al ojo de los demas pueden ser insignificante, como que papi me hale los dedos de los pies, o que me fuña dandome cariño, tal vez a mami por otro lado con su coraza tan parecida a la mia, pero en el fondo con la dulzura de madre. A mis sobrinas....

Este es uno de esos dias, en que me hace falta el, porque esta tan lejos, en Puerto Plata, y yo no se de el, no tengo donde llamarlo, no se donde esta, si esta bien, si necesita algo. Es este uno de esos dias, en que uno se da cuenta de que las cosas importantes casi nunca se aprecian como tal, hasta el momento en que verdaderamente no se tienen a la mano.

jueves, enero 10, 2008

Si buenas, con mi titi por favor.

16 de diciembre 2007, en la boda de titi

El pasado lunes, fue el día en que mami y María Alejandra ya se iban para Santiago, pues estuvieron aquí desde el 31 de diciembre. Mami y yo hablamos durante todo el día y acordamos que la recogería en la casa después de salir del trabajo y que la llevaría a la estación de autobuses.

Me llaman como a las cinco menos diez a la oficina, tomo la llamada y esto es lo que paso:

Yo: A la orden, buenas tardes.

Ma. Alejandra: Si buenas, con mi titi por favor.

Yo: hola mi amor, como tu estás?

Ma. Alejandra: bien. Mira titi yo quería decirte que me lleves para Santiago.

Yo: ah sí! Yo cuando salga de aquí te voy a buscar para llevarte al metro.

Ma. Alejandra: no titi! Es que me lleves tú en el carro, porque en el metro hace mucho frío (eso lo dijo como acongojada, me dijo mami que estuvo llorando)

A mí se me partió el corazón, porque aunque lo que siguió de la conversación era una explicación de por qué no podía llevarla en pleno lunes, y diciéndole que mami la iba abrigar muy bien.

Llegó el esposo, fuimos a pagar algo y pasamos por mami y la niña. Cuando estábamos en el metro subí con la niña al autobús en lo que mami acomodaba el millón de regalos de reyes que se llevaba, mami subió, nos despedimos y ahí terminó.