lunes, septiembre 24, 2012

Reflexiones de Septiembre

1. Empezaré por decir que desde hace algunas semanas decidí vivir alejándome de todo aquello que me genere ansiedad. Lo ideal sería  aprender a vivir con ellas (las situaciones y personas) y que no me afecten, pero por lo pronto estoy aprendiendo a no llevarme el mundo por delante y a no dar respuestas emocionales, sino respuestas  racionales.

2. Estoy en proceso de aceptar que es mejor que las personas que no quieren estar ni ser parte de tu vida se vayan. Después de todo, no somos dueños de nadie y una presencia involuntaria no aporta nada.

3. No toda la gente es coherente. Las personas no siempre actúan en función de las cosas que dicen y viceversa.

4. Las palabras son del aire, y van al aire.

5. Siempre hay un amor que no se acaba, que se mantiene cerca para cuidarnos y recordarnos que aunque en ocasiones no sea posible vivirlo juntos como pareja, no hay motivos para ignorarlo. Yo tengo de ese amor y le agradezco a diario a Dios por el.

Desde el último post hasta hoy, ha llovido bastante. Siento que he crecido, me divertí bastante, dormí un sueño que no iba a llegar a ninguna parte, pero que disfruté mucho. Lo que no está destinado a ser, sencillamente no prospera. Y puede que en el camino o al final creamos que hemos perdido, pero en realidad hemos ganado experiencia, depende de nosotros aprender o no la lección.

lunes, julio 30, 2012

Que no se pierdan

Que no se pierdan los amaneceres sin fin, el compartir  algunos atardeceres, los que te plazcan.

Que no se pierda la magia, el claroscuro del cielo ni la brisa fresca de mañana.

Que no se pierdan los amaneceres, los besos que les hacen compañía, ni tu mirada etérea.

jueves, junio 21, 2012

Reflexiones de Junio...

Estar solo(a) y sentirse solo(a) son cosas distintas. Estar solo no está mal porque nos hace valorar la compañía, pensar en lo perdido, en lo recuperado, en lo que por elección dejamos y darle la oportunidad a las nuevas experiencias.

Sentirse solo(a) hace que nos refugiemos en cualquier oportunidad de disfrazar ese silencio, esa calma que perturba.

Doy gracias porque me ha tocado vivir la soledad involuntaria y por elección, me ha permitido tomarme el tiempo para aprender a no apresurarme, a no forzar situaciones.

Hoy no siento miedo, no siento angustia, disfruto mi soledad y la compañía, estoy disfrutando cada momento que vivo, mis recuerdos, la nostalgia, la esperanza. Me estoy disfrutando a mí.