Gracias Señor, por lo que me das y por lo que me quitas, por un nuevo dia y por llenarme siempre de tu inmenso amor a cambio de tan poco o nada.
Te ofrezco mi vida para que dispongas de ella y la conviertas en instrumento de tu amor.
Esta es la materialización de lo que por muchos años he llamado mi reino, mi espacio. Ese lugar donde entran solo aquellas personas, que de alguna manera u otra se han ganado mi aprecio. Aqui escribo sobre cosas que me ocurren. Cosas que me afectan, cosas que me gustan, lo que me molesta, me da risa, de tooooodo.
Gracias Señor, por lo que me das y por lo que me quitas, por un nuevo dia y por llenarme siempre de tu inmenso amor a cambio de tan poco o nada.
Te ofrezco mi vida para que dispongas de ella y la conviertas en instrumento de tu amor.
1. Empezaré por decir que desde hace algunas semanas decidí vivir alejándome de todo aquello que me genere ansiedad. Lo ideal sería aprender a vivir con ellas (las situaciones y personas) y que no me afecten, pero por lo pronto estoy aprendiendo a no llevarme el mundo por delante y a no dar respuestas emocionales, sino respuestas racionales.
2. Estoy en proceso de aceptar que es mejor que las personas que no quieren estar ni ser parte de tu vida se vayan. Después de todo, no somos dueños de nadie y una presencia involuntaria no aporta nada.
3. No toda la gente es coherente. Las personas no siempre actúan en función de las cosas que dicen y viceversa.
4. Las palabras son del aire, y van al aire.
5. Siempre hay un amor que no se acaba, que se mantiene cerca para cuidarnos y recordarnos que aunque en ocasiones no sea posible vivirlo juntos como pareja, no hay motivos para ignorarlo. Yo tengo de ese amor y le agradezco a diario a Dios por el.
Desde el último post hasta hoy, ha llovido bastante. Siento que he crecido, me divertí bastante, dormí un sueño que no iba a llegar a ninguna parte, pero que disfruté mucho. Lo que no está destinado a ser, sencillamente no prospera. Y puede que en el camino o al final creamos que hemos perdido, pero en realidad hemos ganado experiencia, depende de nosotros aprender o no la lección.
Que no se pierdan los amaneceres sin fin, el compartir algunos atardeceres, los que te plazcan.
Que no se pierda la magia, el claroscuro del cielo ni la brisa fresca de mañana.
Que no se pierdan los amaneceres, los besos que les hacen compañía, ni tu mirada etérea.